el arte de estudiar

Blog destinado a la educación universitaria de adultos de habla castellana

Fuente de la foto: Pinterest. Obra de Picasso.

El título de este artículo: Que la inspiración te pille trabajando ,es una frase que se atribuye al pintor español Pablo Picasso. Estamos muy de acuerdo con él, la inspiración es producto del esfuerzo, de aplicar el talento al trabajo, muchas veces solitario, de la creación.

Está arraigado en la cultura popular romantizar el proceso de la escritura, pero la realidad nos dice algo muy distinto a imaginarnos al autor extasiado creando por un destello de inspiración divina que hace que la creación sea para él algo cotidiano producto de su genialidad.

La realidad nos dice que el proceso de escritura tiene sus fases, desde la concepción de la idea, decidir el tema sobre el que queremos escribir, el enfoque que queremos darle, por ejemplo didáctico, entre otras fases del proceso. Hasta ver el texto terminado listo para su publicación. Todas las fases son derivadas de un esfuerzo intelectual dirigido y enfocado a un objetivo concreto.

Hay una chispa de inspiración, esa idea que llega de la nada a nuestra mente mientras hacemos otra cosa, como por ejemplo ducharnos.

«Para cualquier estudiante o creador que se enfrenta habitualmente a trabajos académicos, artículos o redacciones, el verdadero reto no es encontrar el momento idílico, sino contar con un método funcional que permita avanzar de forma sistemática.» (IA Google Gemini)

Es efectivo, tener un método que nos permita tener una producción suficiente como para luego bajo el ojo de la crítica hacer una pulida revisión.

Aquí tenemos un método de 4 pasos para la redacción de un texto:

  1. En la primera sesión dedicarse exclusivamente a recopilar ideas, esquemas y notas en bruto, sin importar el orden ni la elegancia de las palabras. Algo así como una lluvia de ideas. Fase de la inspiración y elección del tema a tratar.
  2. Fijarse un objetivo diario de producción, el autor Jordi Sierra y Fabra recomienda 1.000 palabras diarias. Fase de preparación para llegar a tener un texto escrito sobre el que trabajar.
  3. Ya tenemos el primer borrador. Fase de dejar fluir las ideas sin permitir que la crítica nos bloquee.
  4. Última fase y quizás la más importante. Después de dejar reposar el texto durante al menos dos días, en que no lo tocamos. Empezamos a corregir las imperecciones que encontremos como: pulir conectores, recortar frases redundantes y mejorar el tono general.

Ya tenemos un texto trabajado que podemos compartir y publicar.

A modo de conclusión, unas consideraciones generales: no es necesario esperar a tener un momento y espacio ideal para escribir, podemos escribir en cualquier momento y lugar. (J.K Rowling escribía en las cafeterías porque no podía pagar la calefacción) Es mejor tener un texto hecho, que no tener nada, aunque luego lo pulas una y otra vez. La papelera se va a llenar, no te preocupes demasiado por ello, es habitual en todos los escritores hasta dar con el tono que tienes en mente. Forma parte del proceso.

Para terminar queremos recomendar estas obras de las que hemos aprendido mucho. Y como siempre animarte a que compartas tu opinión con los demás lectores en los comentarios. Gracias. Hasta pronto.

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